Hay decisiones que no llegan como un terremoto. Llegan como un sonido interno, suave, claro y firme. Un “ya terminaste aquí” que no duele, no asusta, no rompe… solo te acomoda de nuevo en tu propia piel. Eso me pasó hace unos años cuando trabajaba en una clínica. No había malestar, no había conflicto, no había una historia dramática que contar. Simplemente mi energía ya no encajaba ahí . Era como si yo estuviera creciendo por dentro y el lugar —aunque hermoso— se hubiera quedado pequeño para la versión que yo estaba empezando a ser. Primero llegó como pequeñas incomodidades: el horario rígido, la rutina repetida, la sensación de que mis procesos internos avanzaban más rápido que las estructuras externas. Así es como comienzan los cierres guiados: no explota nada, solo se siente el desfase . Un día, ese “algo” interno habló. No un impulso loco, no un “me cansé, renuncio y ya”. No. Fue una certeza silenciosa: “Es ahora.” Y lo hice. Pero lo hice con belleza , con presencia, con gra...
Del caos también se nace. Yo atravesé las sombras y descubrí que sanar no es olvidar, es recordar quién soy en lo más profundo. Hoy comparto mi camino para que, como yo, despiertes tu propia forma de reconectar y recordar.