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Mostrando entradas de octubre, 2025

🌙 Un café antes del adiós

Hace unos días se fue un amigo. De esos que dejan huella sin hacer ruido, con la simpleza de su forma de estar. Nos conocimos en la universidad cuando todavía éramos menores de edad. Éramos cuatro inseparables: dos hombres y dos mujeres, juntos para todo, casi todo el día, y buena parte de la noche, por varios años. Nos conocimos y empatizamos rápido —mejor dicho, yo llegué a su grupo, pero parecía que me estaban esperando a mí, jajaja. Aprendimos a amar nuestras diferencias, a entendernos y a hablar el mismo idioma. Él era el negrito del grupo: incondicional, amoroso, caballero, detallista. Nos graduamos y, como suele pasar, tomamos caminos distintos. No volvimos a vernos. Pasaron los años y un día, justo antes de tener a mi primer hijo, nos encontramos de casualidad en un centro comercial. Yo estaba de afán, pero alcanzamos a hablar de su vida y la mía, parados en medio de la gente. Fue un encuentro corto pero lleno de vida. Luego, otra vez, el silencio. Hasta que llegaron ...

Ya no busques al niño interior

Durante mucho tiempo creí que sanar a mi niña interior era la clave. Me sumergí en mis memorias, en mis heridas, en las partes de mí que quedaron congeladas en el tiempo. Me abracé, lloré, escribí cartas, hice rituales. Fue profundo, necesario y sagrado. Le dediqué años, energía, lágrimas… y sí, fue hermoso reencontrarme con esa parte de mí. Pero también me quedé ahí, dando vueltas entre memorias y heridas. Invertí mucho tiempo en ese rincón del pasado… sin entender que, mientras miraba hacia atrás, me estaba olvidando de algo más grande. De que yo nunca estuve rota. De que, aunque esa niña necesitara mi amor, yo era —y siempre fui— una con el universo. No entendía que mientras buscaba sanar a “esa niña”, seguía creyendo que estaba separada. Separada de la vida, del universo, de Dios (o como lo percibas). Pensaba que debía reparar algo, cuando en realidad nunca estuve rota. Cuando me creí separada de la divinidad, traté de repararme desde la dualidad: la adulta sanando a ...