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"Este año sí” (pero no como me dijeron)

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🎂Cumplir años sin buscar atención

Cumplí años.🎉 Y quiero decir algo con mucha honestidad. 😍No busco atención. No espero fiestas, regalos, llamadas obligadas ni celebraciones porque “toca”. Tampoco es un día cualquiera para mí. Yo no ignoro mi cumpleaños. Yo sí me celebro.🎈 🙌Me celebro reconociendo mi camino, mis avances, las transformaciones que he vivido, lo que he logrado sostener, sanar y comprender. Siempre miro lo que he construido, lo que he atravesado y lo que hoy habito con más conciencia. El amor real no necesita fechas especiales para manifestarse. No necesita celebraciones programadas ni recordatorios en el calendario.💫 👏Y aun así, mi cumpleaños sí es un día especial para mí. No es un día cualquiera. Es un día que reconozco, que honro, que celebro a mi manera. Eso no significa que tenga que ser especial para los demás.💘 💯No huyo de la celebración. No huyo de la gente. No me escondo. Simplemente no necesito ser el centro de atención para sentir que mi vida vale, ni para sentirme especial ese día. No n...

Cómo suena un cierre guiado

Hay decisiones que no llegan como un terremoto. Llegan como un sonido interno, suave, claro y firme. Un “ya terminaste aquí” que no duele, no asusta, no rompe… solo te acomoda de nuevo en tu propia piel. Eso me pasó hace unos años cuando trabajaba en una clínica. No había malestar, no había conflicto, no había una historia dramática que contar. Simplemente mi energía ya no encajaba ahí . Era como si yo estuviera creciendo por dentro y el lugar —aunque hermoso— se hubiera quedado pequeño para la versión que yo estaba empezando a ser. Primero llegó como pequeñas incomodidades: el horario rígido, la rutina repetida, la sensación de que mis procesos internos avanzaban más rápido que las estructuras externas. Así es como comienzan los cierres guiados: no explota nada, solo se siente el desfase . Un día, ese “algo” interno habló. No un impulso loco, no un “me cansé, renuncio y ya”. No. Fue una certeza silenciosa: “Es ahora.” Y lo hice. Pero lo hice con belleza , con presencia, con gra...

Mi historia no necesita aprobación⭐

Me enteré de algo que había pasado sobre mí, pero nadie me lo contó directamente. Al principio sentí sorpresa. Luego un peso. Y comprendí algo fundamental: no necesito que los demás validen mi experiencia; solo yo sé lo que viví y lo que quiero recordar. No todos necesitan ver mi experiencia como yo la veo. No todos necesitan entender mi camino. Y eso está bien. No necesito que el mundo valide mi historia para que sea real. No necesito que nadie cargue lo que solo yo puedo transformar. Y tampoco necesito que alguien “me entienda” para avanzar. Lo que sí puedo hacer es observarme a mí misma con conciencia. Recordar quién he sido, quién soy y quién quiero ser. Eso me basta. La vida no se trata de agradar a todos. Ni de moldear mi historia para que otros la comprendan. Se trata de estar presente, sostener mi verdad y vivir con integridad. Cada día me recuerda que la verdadera libertad está en no depender del juicio de otros, en no creerme ni los elogios ni las críticas....

Entre ciencia y energía✨

  Siempre he sido muy racional 🧠. De mente científica, estructurada, de esas que necesitan que todo tenga sentido y explicación. Pero la vida me mostró que hay cosas que no se pueden medir, ni pesar, ni comprobar con la lógica… y que aun así son reales ✨. Todo empezó con un caso que llegó a mí sin buscarlo. Un menor que había visto a su mamá ser llevada por los aires, como si algo la tomara del pelo y la moviera de un lado a otro… sin que hubiera nadie físicamente allí 👀. Yo escuchaba y mi mente trataba de entenderlo, pero había algo más profundo en juego. Detrás de esa experiencia había una historia de pareja rota 💔, energías pesadas, una tercera persona que entró a hacer daño y una familia que terminó buscando ayuda espiritual porque ya no sabían qué más hacer 🙏. Después de que todo “se resolvió”, las huellas mentales y emocionales seguían ahí 💭. Y ese era el proceso que yo debía acompañar. ¿Cómo le iba a ayudar a este joven si yo no entendía de lo que me hablaban? Pe...

🌙 Un café antes del adiós

Hace unos días se fue un amigo. De esos que dejan huella sin hacer ruido, con la simpleza de su forma de estar. Nos conocimos en la universidad cuando todavía éramos menores de edad. Éramos cuatro inseparables: dos hombres y dos mujeres, juntos para todo, casi todo el día, y buena parte de la noche, por varios años. Nos conocimos y empatizamos rápido —mejor dicho, yo llegué a su grupo, pero parecía que me estaban esperando a mí, jajaja. Aprendimos a amar nuestras diferencias, a entendernos y a hablar el mismo idioma. Él era el negrito del grupo: incondicional, amoroso, caballero, detallista. Nos graduamos y, como suele pasar, tomamos caminos distintos. No volvimos a vernos. Pasaron los años y un día, justo antes de tener a mi primer hijo, nos encontramos de casualidad en un centro comercial. Yo estaba de afán, pero alcanzamos a hablar de su vida y la mía, parados en medio de la gente. Fue un encuentro corto pero lleno de vida. Luego, otra vez, el silencio. Hasta que llegaron ...

Ya no busques al niño interior

Durante mucho tiempo creí que sanar a mi niña interior era la clave. Me sumergí en mis memorias, en mis heridas, en las partes de mí que quedaron congeladas en el tiempo. Me abracé, lloré, escribí cartas, hice rituales. Fue profundo, necesario y sagrado. Le dediqué años, energía, lágrimas… y sí, fue hermoso reencontrarme con esa parte de mí. Pero también me quedé ahí, dando vueltas entre memorias y heridas. Invertí mucho tiempo en ese rincón del pasado… sin entender que, mientras miraba hacia atrás, me estaba olvidando de algo más grande. De que yo nunca estuve rota. De que, aunque esa niña necesitara mi amor, yo era —y siempre fui— una con el universo. No entendía que mientras buscaba sanar a “esa niña”, seguía creyendo que estaba separada. Separada de la vida, del universo, de Dios (o como lo percibas). Pensaba que debía reparar algo, cuando en realidad nunca estuve rota. Cuando me creí separada de la divinidad, traté de repararme desde la dualidad: la adulta sanando a ...